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Hábitos Orales: Chupete, Dedo y Biberón
Los hábitos orales son normales en la infancia — pero si se prolongan, pueden afectar la mordida y el desarrollo de los maxilares de su hijo. Aprenda cuándo preocuparse y qué hacer.
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Cuándo un hábito se convierte en problema
Chupar dedo, usar chupete y tomar biberón son comportamientos normales del desarrollo infantil. Le dan seguridad al niño, lo ayudan a dormir y forman parte de su exploración oral natural.
El problema no es el hábito en sí — es la duración. Cuando estos hábitos continúan más allá de la edad apropiada, la presión constante sobre dientes y huesos puede alterar el crecimiento de los maxilares, la posición de los dientes y hasta la forma de respirar.
El 80% de los niños dejan el hábito naturalmente antes de los 4 años
La mayoría de los hábitos orales desaparecen solos con el crecimiento. El problema surge cuando persisten más allá de los 3-4 años, o cuando la intensidad y frecuencia son altas. En esos casos, la intervención temprana previene tratamientos complejos después.

Los 3 hábitos más comunes
Hábitos que Debería Conocer
Chupete (chupo)
Es el hábito más común y el más fácil de controlar. Ideal retirarlo entre los 2 y 3 años. Después de los 3, puede empezar a afectar la posición de los dientes frontales y la forma del paladar.
Succión de dedo
Más difícil de eliminar que el chupete porque el dedo siempre está disponible. Si continúa después de los 4 años, puede causar mordida abierta anterior y alterar el desarrollo del paladar.
Biberón nocturno
Dar biberón con leche o jugo para dormir es una de las causas principales de caries de biberón (caries rampante). Los azúcares permanecen en los dientes toda la noche mientras la saliva disminuye.
Señales de alerta
Cuándo Consultar con la Especialista
Si nota alguna de estas señales en su hijo, es momento de agendar una evaluación con la Dra. Ana María para prevenir problemas mayores.
Dientes frontales separados o inclinados
Si nota que los dientes superiores de su hijo se están saliendo hacia adelante o que se está abriendo un espacio entre los de arriba y los de abajo, el hábito ya está afectando.
Paladar estrecho o alto
La succión constante puede hacer que el paladar se vuelva más profundo y angosto, lo que reduce el espacio para que salgan los dientes permanentes alineados.
Dificultad para morder o masticar
Cuando los dientes de arriba no se encuentran con los de abajo (mordida abierta), el niño compensa con la lengua o los labios, creando patrones que complican más la situación.
Respiración oral constante
Si su hijo respira por la boca la mayor parte del tiempo (dormido y despierto), esto puede estar relacionado con hábitos orales que alteraron la posición de la lengua y el paladar.
Resolvemos sus dudas
Preguntas Frecuentes sobre Hábitos Orales
Idealmente entre los 2 y 3 años. Antes de los 2, el impacto en los dientes es mínimo y generalmente se corrige solo. Después de los 3, el riesgo de cambios en la mordida y el paladar aumenta significativamente. La retirada gradual funciona mejor que la abrupta.
Si se usa después de los 3 años, sí puede causar mordida abierta (los dientes de arriba no tocan los de abajo), protrusión de los incisivos superiores y paladar estrecho. Si se retira antes de los 3, la mayoría de estos cambios se autocorrigen con el crecimiento normal.
Es más difícil que el chupete porque no se puede 'esconder'. Estrategias que funcionan: refuerzo positivo (premiar los días sin dedo), identificar momentos gatillo (aburrimiento, sueño) y ofrecer alternativas. Evite castigar o avergonzar — aumenta la ansiedad y refuerza el hábito. Si persiste después de los 4 años, consulte con la Dra. Ana María para evaluar si se necesita un aparato.
Sí, es una de las causas principales de caries en niños menores de 3 años. La leche (incluida la materna) y los jugos contienen azúcares que alimentan las bacterias durante toda la noche. Si su hijo necesita algo para dormir, use solo agua. Limpie los dientes ANTES de acostarlo.
Respirar por la boca altera la posición de la lengua (que normalmente descansa en el paladar y lo moldea). Sin esa presión, el paladar se estrecha, la mandíbula se desarrolla diferente y los dientes se apiñan. Si nota que su hijo ronca, duerme con la boca abierta o tiene ojeras, consulte con la Dra. Ana María para una evaluación de ortopedia maxilar.

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